
¿Cómo conociste CONCAES?
Hice un retiro que se llama Emaús y allí escuché que una de las personas estaba haciendo voluntariado en CONCAES relacionado con evangelización en prisión. Desde siempre me atrajo la posibilidad de hacer voluntariado en prisión; por lo que fuere, siempre pensé que podría ayudar en tema de prisiones. Esta persona me proporcionó el teléfono y os escribí con la intención de participar en cualquier programa, no solo de evangelización. Me gustaron algunos que me presentasteis donde pensaba que podría aportar, aunque de momento solo estoy haciendo LPP. Si se requiere en otros yo puedo participar.
¿Cuánto tiempo llevas en CONCAES?
Tras ponerme en contacto en septiembre de 2024, el primer taller lo empecé en abril de 2025.
¿En qué programa participas? Cuéntanos en qué consiste.
Participo en “La Peregrinación del Prisionero” en el centro penitenciario de Alcalá Militar. El programa fundamentalmente es de Evangelización. El objetivo es dar a conocer a Jesucristo a quienes quieran. Me gusta verlo como un programa donde sientan calor humano porque allí no se pide ningún tipo de creencia, es solamente dar a conocer a quien tenga curiosidad sin ningún tipo de obligación ni seguimiento.
Cada sesión es diferente según estén de ánimo y de situación vital esa semana los participantes, pero contamos como base con el manual enfocado en el Evangelio según San Marcos. En el centro donde participo la realidad es algo diferente al resto de centro, pues son personas con un nivel cultural alto. Hay gente ya creyente, gente no creyente y no practicante también. El día de taller, llevamos el evangelio del día o alguno especial que nos resulta interesante de la semana y compartimos algunos videos de personas que dan su testimonio. Requiere una preparación previa pero es muy útil, pienso, para que les ayuda a fomentar el diálogo y debatir sobre temas vitales.
¿Qué es lo que más te gusta de tu voluntariado?
Con diferencia, el contacto con la gente. Yo les soy sincero y les digo que vengo a hablarles de Jesucristo, pero que, sinceramente, voy principalmente a recibir de ellos. Les digo recibir de ellos porque cuando alguien está padeciendo un sufrimiento es cuando esta persona se enfrenta verdaderamente a los grandes retos de la vida, y en ese sufrimiento se plantea cosas por las que tú, afortunadamente, no has tenido que pasar. Yo voy a recibir, yo pagaría por ir. También voy los domingos, de manera independiente, a la misa que tienen por la mañana con un permiso del Páter del centro. Para mi no es una obligación es un disfrute y pienso que para ellos debe ser agradable comprobar que no quiero ir a lanzarles una charla y punto, sino compartir, siquiera un poquito, sus vidas.
¿Cómo animarías a más personas a unirse al equipo de voluntariado?
Animaría a las personas a hacer voluntariado general siempre, sea cual fuere el programa al que se apunten. Sé es más feliz dando que recibiendo. Cuando tú puedes dar tu tiempo a quien lo está pasando muy mal, recibes multiplicado por mil; hazlo de forma “egoísta” porque recibes mil veces más de lo que das, que, al final, es sólo tu tiempo.
¿Alguna dificultad que te hayas encontrado?
La mayor dificultad es que todas las personas voluntarias somos de “nuestro padre y nuestra madre” (como se suele decir) y en “La Peregrinación del Prisionero” venimos de ámbitos y carismas de la Iglesia Católica distintos. Lo importante es concienciarnos de que venimos todos para dar a conocer a Jesucristo. Nos tenemos que abstraer y sacar la parte fundamental, dejar de lado gustos, incomodidades, y saber que hay que ser abierto, que no se puede tener la razón en todo; y es una dificultad de la que hay que ser consciente. Está muy bien aprender a que el voluntariado no te tiene que servir para alimentar tu ego, el cosechar un supuesto fracaso o vivir situaciones algo decepcionantes, como nos pasó en la semana de la Merced, nos pone “en nuestro lugar”; no somos otra cosa que vehículos del Espiritu Santo, debe ser Él el que de verdad actúa. Como he mencionado, en la semana de la Merced preparamos una cosa especial pero ese día finalmente no pudimos hacerlo porque había otra actividad (un partido de futbol recién programado, claro, ¡cómo no!) y no se presentó casi nadie. Estas experiencias nos sirven para recibir un “baño anti-ego”, siempre necesario y conveniente.
¿Quieres añadir algo más?
Para los que van a trabajar en el mundo de la actividad social, ya sea en el mundo carcelario u otro, creo que hacer voluntariado en CONCAES es una muy buena formación hacer las prácticas en diferentes programas. Independientemente de tu dedicación futura es bueno conocer ese mundo. Tenemos muchos estigmas en la sociedad, no estamos para juzgar. Puedes recibir alguna critica fácil de si los que necesitan ayuda solo son las víctimas, pero, como seres humanos, todos tenemos derecho a la dignidad debida, y, en una prisión, lo único que podemos hacer, y creo que es el bien más preciado, es proporcionar dignidad a la persona.

